| Asunto: | Boletín Nro. 70 - ¡Relanzamiento de los foros! | | Fecha: | Martes, 28 de Noviembre, 2006 17:45:38 (-0300) | | Autor: | Boletin <boletines @...........com>
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Boletín Informativo Nro. 70
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Boletín de LibrosEnRed Nº
70 |
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28 de noviembre de
2006 | | | |
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"Lectura carnal y
lectura virtual no se oponen, como no se oponen el correo
electrónico y la caricia, la webcam y el encuentro
cuerpo a cuerpo." Andrés Neuman (n.
1977), escritor
argentino |
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En este número:
1. Editorial: ¡Relanzamiento de los foros!
2. Recomendados del mes y
El corazón de las tinieblas
de regalo
3. Consignas para el foro de
opinión: ¿Hay
literatura dañina?
4. Fragmentos de "Los cuentos
vagabundos", de Ana María
Matute
5. Entrevista a Eugene Ionesco
6. Efemérides bajo la lupa:
Sor Juana Inés de la
Cruz
7. Direcciones
8.
Suscripciones
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Desde el principio, la idea
fue conocernos, conversar, compartir ideas, textos, opiniones:
afianzarnos como comunidad. Así fue que, estrenando el año,
lanzamos los primeros foros.
Con las semanas, los mensajes y
las consignas proliferaron. Recibimos más avisos de los
esperados, más fragmentos de obras, más consultas y más
sugerencias. Y se volvió necesario ampliar el canal de
comunicación para todos los participantes y todas las
novedades.
Por eso ahora relanzamos
los foros. Hemos rediseñado el espacio para presentar
propuestas más incluyentes, más completas y más definidas: bienvenidos a los nuevos foros.
Ingresando a ellos encontrarán,
por ejemplo, desde recomendaciones de libros hasta
debates sobre obras y escritores en nuestro taller de lectura.
El taller de escritura, por su
parte, fue dividido por géneros. E incluye dos propuestas que
los narradores y poetas suelen valorar: un área de consejos y
tips sobre la práctica de escribir, y otra en donde
podrán conversar sobre sus experiencias creativas con otros
colegas.
Misceláneas: reflexiones, debates, humor,
desafíos y aportes en general da cabida, como en
las charlas entre buenos amigos, a todos los temas.
También inauguramos un área sobre consultas acerca del lenguaje y
un espacio de debates sobre televisión (donde alguien se
pregunta, por ejemplo, "¿qué demonios pasa en la serie
Lost?") y sobre cine (allí una de las discusiones es
"¿fue tan buena la esperada El código Da
Vinci")?
Y, además, hay temas dedicados a los
blogs y los sitios para visitar o
recomendar, entre otras novedades adicionales.
Nos encantaría recibir su visita. Allí nos encontrarán
nuevos amigos, una fuerte comunidad de pertenencia, diversión,
recomendaciones de obras y sitios imperdibles, y la invitación
a reactivar sus neuronas pensando en lo que más les guste.
¡Los esperamos!
El Acertijo de este
mes:
Luis Antonio Liho (de
México DF) es el ganador del Acertijo pasado. ¡Felicitaciones!
Cuando decida los libros que desea, se los enviaremos.
Aquí vamos con el enigma de
hoy:
Son el reflejo de cinco décadas
de amistad. Presentan opiniones polémicas, juicios impensados,
detalles cotidianos y emociones complejas, a veces
contradictorias, por parte de su autor.
Se trata de las 1600 páginas de
un diario muy esperado por el mundo literario, que hace
poco ha salido a la luz.
¿Del diario de qué autor
estamos hablando? ¿Quién es su famoso amigo?
El
lunes 11 de diciembre le daremos una nueva pista, en esta página.
Participe por dos libros
digitales. Recuerde que si se anima a ensayar una
respuesta debe escribirnos a nuestro formulario de mensajes.
Hasta el mes que
viene,
Editorial
LibrosEnRed
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 De la Ilíada a Harry
Potter
Karina
Bonifatti
Ensayo
Por Francisco
Labruna
Harry Potter, su vida
venturosa y multiplicada, refleja y propaga la identidad
"heroica" de esta época. Roma tuvo a Eneas, héroe patriótico,
portador de grandeza imperial, de historia, amante de Dido;
Grecia tuvo en Aquiles al héroe de la ciudad ideal. Pero
los clásicos están callados, dejaron de hablarnos. La
pedagogía de este tiempo está hecha de discursos que presumen
la torpeza y la ignorancia del público. Suele irles bien. Que
lo disfruten. Ahí está la autoayuda, ese lenguaje pasivo,
adecuado murmullo de hoy; el lenguaje de las televisiones, de
la política, de la ciencia, las guerras y el amor
contemporáneos. Harry Potter es el presente. Y quejarse de él,
de lo que el tiempo y los hechos ponen por delante, es una
empresa tediosa, repetitiva, y no tan beligerante como se
supone. Karina Bonifatti tuvo la delicadeza
de no someter al lector a ese susurro emblemático, la queja
crítica, que en sus líneas generales reproduce la sintaxis del
adversario, su lógica. De la virtud de entrar en juego con
la época está construido este magnífico libro, del
propósito de entablar con este tiempo una partida cuya
provocación, su gracia, consiste en eximirse del juicio y la
valoración. El gran motivo que permite esa fluidez lúdica está
dicho desde el comienzo, desde el título: son los clásicos.
Para leer la saga entera de Harry Potter, Karina Bonifatti recorre a Homero, a los trágicos griegos, Sófocles, Eurípides, a Virgilio, a Dante, y más acá, el teatro de Shakespeare y Racine, entre otros.
Esta apelación, hecha de minucioso rigor, pone al lector bajo
la pista de un vasto sistema de correspondencias. Que Virgilio
haya reescrito a Homero, que Dante haya tomado a Virgilio, que
los clásicos hayan tejido una tradición de voces análogas y
variables, ha sido durante siglos un procedimiento común; pero
el silencio, la ignorancia del mundo clásico, permite que hoy
se nos escamoteen sus voces. De la Ilíada a Harry Potter es en
este sentido un acontecimiento de una enorme originalidad;
Karina Bonifatti nos devuelve la voz de los clásicos, su
potencia, su fuerza estilística, los sitúa en una
conversación con el presente. Desentraña lo que la saga de
Rowling se niega a explicitar.
Compara la Casa
Gryffindor con Grecia y la Casa Slytherin con la vertiente
Troya-Roma. Pone en paralelo a Harry Potter con el hijo de
Aquiles y Deidamia, a Hermione con la homónima hija de Helena
y Menelao en sus controvertidas apariciones desde Homero a
Racine; a Ron con Orestes, hijo de Agamenón y Clitenmestra; y
a Draco Malfoy, alumno de Slytherin, con Iulus, hijo de Eneas,
el troyano luego fundador de Roma en La Eneida de
Virgilio. Bonifatti despliega un gran
fresco desde donde leer a los protagonistas de la Escuela
Hogwarts y subraya, además, evidentes equivalencias en la
trama, en la estructura y en la composición de las escenas.
Este enorme trabajo objetivo de puesta en relación se
cierra con un conmovedor relato escrito en primera persona en
el que la autora dialoga con sus propios hijos, lectores de
Harry Potter, y donde vuelve a presentarse uno de los
centros de interés del libro: la educación. Porque De la Ilíada a Harry Potter
es no sólo una imprescindible ocasión para recorrer una
lectura inteligente, para nada prejuiciosa o aburrida,
del último gran éxito de la literatura de masas, sino además
un modo muy sutil y elegante de preguntarnos acerca de la
educación literaria de nuestros hijos y de la pedagogía
general que esta época nos impone.
Ver un cuadro de comparaciones entre la
mitología clásica y Harry Potter

Adolescencias
Juan Carlos Bustamente
Velarde
Cuentos
Volumen de cuentos de
corte filosófico. Los relatos contenidos en este libro
pretenden mostrar una vez más, pero de una forma completamente
innovadora, los conflictos existenciales que aquejan al
hombre. Desde una óptica distinta el autor nos da un nuevo
panorama de reflexión.
Adolescencias reúne cuentos que
fueron inspirados por largas horas de lecturas filosóficas. En
ellos se resume todo un itinerario de búsquedas, a veces
infructuosas, acerca de aquello que nos es consustancial en
todos los seres humanos. Los cuestionamientos existenciales,
la angustia que producen éstos, la certeza de saber que son
inherentes a la naturaleza humana. Todo ello se ve plasmado en
este libro. La propuesta autoral nos da la oportunidad de
acercarnos a aquellos aspectos de nuestra vida, que por su
algidez, a menudo pasamos por alto. El resultado es, sin
embargo, alentador, como se nota en el último de los cuentos.
Adolescencias es una obra para detenerse a meditar un momento
en medio de la vertiginosidad de la vida.
Ver un fragmento de estos
relatos.

Thinking and Doing. The Internet's New Age of
Business
Ariel Moncalvo
Books in English
This book discusses the
setting in which digital business will develop while analyzing
both the internet's history and evolution and digital consumer
and website behavior up to the present. It examines how
businesses begin to look inward, at our past and at the very
essence of our culture and diverse other cultures. What are
the successful characteristics companies have and will have in
the oncoming age of the Internet? What are the factors that
will guide businesses towards the future, and what can
executives do to identify opportunities?
The author recommends considering a
possible strategy that is going to gain prominence in the next
few years: "cultural e-marketing", a strategy that will allow
companies to compete internationally as they enjoy the full
advantages of worldwide diffusion and technological
application while catering to the cultural identity of local
markets.
He explains why organizations should
incorporate a "creativity department" into their structures
(and we do not mean graphic design) and discusses how to face
obstacles and turn fears into organizational
learning.
In addition, he presents practical elements
such as a guide to developing business plans, a glossary with
the most frequently used terms, examples, practical cases and
tools for entrepreneurs to tackle this world of changes: "The
New Age of Internet".
El clásico de
regalo
Probablemente el título más
célebre de Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas es una
narración autobiográfica inspirada en los seis meses que el
autor pasó en el Congo colonizado (y devastado) por el rey
Leopoldo II de Bélgica.
A través de un personaje
ficticio (el viejo marinero Marlow), Conrad describe una travesía en
busca del señor Kurtz, el jefe de una explotación de marfil.
El encuentro de ambos confirmará la hipocresía de la propuesta
colonialista y pondrá en tela de juicio su carácter de cruzada
moral y comercial. Un relato que revela como pocos las
aterradoras profundidades de la corruptibilidad
humana.
Colección: Biblioteca Clásica
¿Usted también escribe? Poesía, ensayo,
relatos, novelas... Sea parte de nuestro catálogo.
Ingrese aquí para conocer nuestras propuestas
de edición.
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El tema posteado por Yuri Fierro
hace algunas semanas nos resultó muy interesante y digno de
debate. Quienes opinaron no se han puesto de acuerdo acerca de
si hay literatura que puede considerarse dañina.
Un clásico
que surgió rápido en la sucesión de mensajes: el ejemplo de
Mi lucha, de Hitler, que en su momento, hace ya
un par de años, suscitó tantos votos polémicos cuando
planteamos en una encuesta si debería seguir
vendiéndose.
La
literatura ¿"es sólo literatura" -frase habitual con la que se
sugiere la poca incidencia real en su contexto inmediato- o
(como hacen pensar las prácticas censoras) tiene, por el
contrario, gran influencia en el pensamiento de los hombres? Y
además, ¿hay textos que puedan hacer mal, hay textos que
deberían prohibirse (por su inmoralidad, por su baja calidad
literaria)? En todo caso, ¿qué institución o grupo de
intelectuales podría asumir la función de decidir qué puede
leerse y qué no?
Lo invitamos a participar en este
tema
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| 4.
Fragmentos de "Los cuentos vagabundos", de Ana
María Matute* | |
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"Pocas
cosas existen tan cargadas de magia como las palabras de un
cuento. Ese cuento breve, lleno de sugerencias, dueño de
un extraño poder que arrebata y pone alas hacia mundos donde
no existen ni el suelo ni el cielo. Los cuentos representan
uno de los aspectos más inolvidables e intensos de la primera
infancia. Todos los niños del mundo han escuchado cuentos. Ese
cuento que no debe escribirse y lleva de voz en voz paisajes y
figuras, movidos más por la imaginación del oyente que por la
palabra del narrador.
He llegado a creer que solamente
existen media docena de cuentos. Pero los cuentos son viajeros
impenitentes. Las alas de los cuentos van más allá y más
rápido de lo que lógicamente pueda creerse. Son los pueblos,
las aldeas, los que reciben a los cuentos. Por la noche,
suavemente, y en invierno. Son como el viento que se filtra,
gimiendo, por las rendijas de las puertas. Que se cuela, hasta
los huesos, con un estremecimiento sutil y hondo. Hay,
incluso, ciertos cuentos que casi obligan a abrigarse más,
a arrebujarse junto al fuego, con las manos escondidas y los
ojos cerrados.
Los pueblos, digo, los reciben de
noche. Desde hace miles de años que llegan a través de las
montañas, y duermen en las casas, en los rincones del granero,
en el fuego. De paso, como peregrinos. Por eso son los viejos,
desvelados y nostálgicos, quienes los cuentan.
Los
cuentos son renegados, vagabundos, con algo de la
inconsciencia y crueldad infantil, con algo de su misterio.
Hacen llorar o reír, se olvidan de donde nacieron, se adaptan
a los trajes y a las costumbres de allí donde los reciben. Sí,
realmente, no hay más de media docena de cuentos. Pero
¡cuántos hijos van dejándose por el camino!
[...]
El cuento es astuto. Se filtra en el
vino, en las lenguas de las viejas, en las historias de los
santos. Se vuelve melodía torpe en la garganta de un
caminante que bebe en la taberna y toca la bandurria. Se
esconde en los cruces de los caminos, en los cementerios, en
la oscuridad de los pajares. El cuento se va, pero deja sus
huellas. Y aun las arrastra por el camino, como van ladrando
los perros tras los carros, carretera adelante.
El
cuento llega y se marcha por la noche, llevándose debajo de
las alas la rara zozobra de los niños. A escondidas, pegándose
al frío y a las cunetas, va huyendo. A veces pícaro, o
inocente, o cruel. O alegre, o triste. Siempre, robando una
nostalgia, con su viejo corazón de vagabundo."
*Ana María
Matute (Barcelona, España, 1926) es autora de la trilogía
"Los mercaderes" con Primera memoria, Los soldados
lloran de noche y La trampa; otras novelas como
Los niños tontos y Pequeños relatos; muchos
relatos y cuentos para niños (recibió en 1984 el Premio
Nacional de Literatura Infantil).
En 1996 fue elegida
académica de la Real Academia Española (hoy es la única mujer
miembro; históricamente, es la tercera en los siglos de vida
de la institución).
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El 26
de noviembre se cumplió un nuevo aniversario del nacimiento,
en 1912, del dramaturgo de origen rumano Eugene
Ionesco, el máximo representante del teatro del absurdo.
Entre sus obras, se destacan La cantante calva (1950),
El rey se muere (1962) y La sed y el hambre
(1964). Murió en París, en 1994.
Los fragmentos que
siguen fueron extractados de una entrevista publicada en la
revista Comunidad Escolar del Ministerio de Educación y
Ciencia de España, en castellano, y en la revista suiza
Emois, en francés. El encuentro tuvo lugar en París, en
1987. La entrevistadora fue Béatrice Rodaro Vico.
BRV: Cuando sus primeras obras de teatro
comenzaron a conocerse se le reprochaba no ser un escritor
comprometido...
EI: Oh, sí, me reprochaban que mi
obra no era una obra comprometida, cuando en realidad yo
estaba profundamente comprometido. Pero no en política, ni en
el marxismo, ni en el bretchtianismo, sino en la búsqueda
del absoluto, y en el sentimiento de que el mundo es la
vez extraño, sorprendente y terrible... el mundo, el universo,
es decir lo que podemos llamar la creación, y eso
sobrepasa largamente la política. En esa época, ser un
escritor comprometido quería decir estar inscripto en el
partido comunista. Los marxistas, sin que se den cuenta ellos
mismos, tienen en su ideología sus propios mitos y su propia
metafísica, pero degradados hasta un punto tal que hay que ser
bien astuto para llegar a verlos. En todo caso, a mí no me
gusta el marxismo, soy antimarxista, pero reconozco que es
mejor ser marxista que autor de «teatro de boulevard».
BRV: La diferencia de género literario, novela,
teatro, cuento, ¿corresponde a un estado de ánimo suyo en el
momento de escribir o va al unísono con el tema que va tratar?
EI: Yo digo siempre la misma cosa, pero la digo mejor
en prosa que en teatro. Esa es mi opinión al menos. En la
prosa llego a decir cosas que no llego a transmitir tan
claramente en teatro. Por otra parte, en este momento estoy
sobre otra vía, otro camino, porque he agotado mi sustancia
dramática, como Valery decía haber agotado su sustancia
poética. Ahora me vuelco hacia el dibujo y la pintura.
[...]
BRV: En Découvertes dice que es
leyendo a Flaubert, exactamente Un corazón consciente,
que usted ha tenido la revelación de qué era la literatura...
¿Cómo explica esto?
EI: Sí, hablé de Flaubert
para decir que él me hizo comprender que en literatura lo
que tiene valor no es tanto lo que se dice, sino la manera, el
cómo se dice. Es decir el estilo, la expresión. Los
estilos pueden ser muy diferentes los unos de los otros, pero
es necesario que haya uno.
BRV: En sus obras en prosa
habla con una gran claridad de su época de infancia, del
descubrimiento de los seres y las cosas desde el punto de
vista de un niño... Parece muy próximo de los niños...
EI: ...Eso se ve menos en la literatura que en el
dibujo; pero, en efecto, la pintura y el dibujo revelan para
mi felicidad o mi desgracia, una visión infantil del mundo,
pero no en el sentido peyorativo del término; no se trata de
una visión simplista... Estoy asombrado como el primer día
de mi existencia y me pregunto aún qué quiere decir todo
esto que está alrededor nuestro... La gente al crecer se
pierde en lo particular, en su especialidad, y así abandonan
la visión global que permite el deslumbramiento frente al
mundo, visión que sí tiene el niño. La literatura es un oficio
donde esta capacidad de deslumbramiento puede ser preservada
porque ella permite decir que uno está asombrado de algo. Eso
es por otra parte lo que yo he dicho desde mi primera pieza de
teatro, pero la gente no lo comprendió así. Dijeron que La
cantante calva era una crítica de la sociedad burguesa,
del teatro burgués, del comportamiento burgués, burgués,
burgués, burgués... como si ellos no fueran burgueses.
En el momento en que mi obra empezó a ser conocida se hablaba
mucho de la crítica de la burguesía... todo el mundo era
«gauchista» de una manera extraordinaria y extrema.
[...]
BRV: Sus obras son muy bien recibidas por
los jóvenes. ¿Se imaginaba que iba a tener ese eco en la nueva
generación?
EI: Sí, voy a explicarle por qué. Cuando
se empezaron a representar mis primeras piezas, críticos
serios, como Robert Kemp de Le Monde, dijeron que
merecían, a lo sumo, un encogimiento de hombros. Le
Figaro dijo que no se hablaría nunca más de «ese autor ni
de sus piezas». Se me llamó bromista. Pero yo tenía a
los jóvenes conmigo y eso me hacía pensar que el futuro era
nuestro. Los adultos no comprendían lo que yo quería decir,
los jóvenes sí. Diez años después había siempre jóvenes que
comprendían y adultos que no. Veinte, treinta años
después, siempre sucedía lo mismo... Entonces comencé a
preguntarme qué había pasado con los primeros jóvenes... Me
dije tal vez son siempre los mismos los que vienen, que no han
envejecido, o tal vez lo que ocurrió es que los otros, los
primeros, se transformaron en notarios, abogados. Es decir,
cuando la gente estaba todavía disponible, estaban, como yo,
enamorados del juego y eran capaces de aprehender las
características cómicas y sorprendentes del mundo; después,
cuando se hicieron notarios y abogados, todo se había acabado.
¡Se habían olvidado de reír! Estaban atrapados por la
profesión y la rutina. Entonces, ¿cómo hacer? A mí me gusta
tener a los jóvenes conmigo, ¡pero no sé qué hacer para que
ellos conserven su juventud!
BRV: ¿Se ha divertido
mucho en su vida?
EI: La vida es divertida, magnífica
y horrible, es una mezcla de espanto y de belleza, de gracia y
de fealdad. Lo trágico no excluye ni el humor ni el juego. Yo
soy tal vez como ese monje que después de haber buscado el
sentido del universo en su monasterio durante cuarenta años,
sale un día de él sin haber comprendido nada. De pronto ve un
cadáver y después un cielo azul y se pone a reír, y a reír, y
levantado su mano al cielo dice : «¡Qué apuesta, Dios mío!». Y
es en ese momento que comprende que el mundo es una broma
trágica, una farsa que Dios ha hecho, por juego, al hombre. Un
día pregunté a una amiga mía, filósofa «Frente a todas estas
masacres de Oriente y Occidente, de Norte y Sur, a todas estas
calamidades naturales que son los terremotos, los
incendios, frente a todo esto ¿qué se puede hacer?» Ella me
respondió «Sólo se puede hacer una cosa: ¡reír!». Es cierto,
frente a lo horrible sólo se puede resistir si aún es posible
reír.
BRV: ¿Continúa escribiendo todavía?
EI:
Sí, escribo en prosa, mi diario. Lo que ocurre cada día. En
ese diario yo busco lo imposible, lo absoluto. Yo sé que el
cielo está en mi corazón, pero el camino hasta el corazón es
muy largo.
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El... | 12 de noviembre de 1651 nació
Sor Juana Inés de la Cruz,
poetisa y religiosa mexicana.
Vio la luz en
San Miguel Nepantla, hija ilegítima de un militar
español. Su avidez por aprender la llevó -desde muy niña-
participar gozosa de cuanta lección pudo recibir y a
sumergirse en todos los libros que iba encontrando a su paso.
Fue dama de la virreina Marquesa de Mancera. Para
poder dedicarse al estudio y a la escritura, ingresó de monja
en la orden de las Jerónimas. A partir de entonces,
pasó su vida en dentro de una celda, escribiendo versos sacros
y -contra las recomendaciones eclesiásticas- también profanos
(vea aquí un artículo sobre ellos),
además de villancicos, autos sacramentales, y comedias de capa
y espada.
Contó, durante largos períodos de su vida,
con el apoyo de los virreyes de México, que le costearon
económicamente la publicación de sus obras.
Intervino,
con astucia y valentía, en disputas teológicas: en notable
desnivel de poderes, se enfrentó a poderosas figuras de la
Iglesia de entonces. Su objetivo fue siempre defender la
labor intelectual de la mujer. A pesar de la inteligencia
de sus argumentaciones y de la enorme sutileza para
presentarlas, terminó perdiendo. Fue obligada por su confesor,
poco antes de su muerte, a deshacerse de su biblioteca y de
sus instrumentos musicales y científicos. Murió durante una
epidemia, a los 43 años.
Algo
de su actitud defensiva frente a la amenazas directas e
indirectas de la Inquisición y frente al
cuestionamiento generalizado de su trabajo intelectual, puede
verse en este soneto, rico, como casi todos los suyos, en
recursos poéticos:
¿En
perseguirme, mundo, qué interesas? ¿En qué te ofendo,
cuando sólo intento poner bellezas en mi entendimiento
y no mi entendimiento en las bellezas?
Yo no
estimo tesoros ni riquezas, y así, siempre me causa más
contento poner riquezas en mi entendimiento que no mi
entendimiento en las riquezas.
Y no estimo hermosura
que vencida es despojo civil de las edades ni riqueza
me agrada fementida,
teniendo por mejor en mis
verdades consumir vanidades de la vida que consumir la
vida en vanidades.
¿Quiere acercarnos alguna efeméride desarrollada
a fondo? Escríbanos a nuestro formulario de
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