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Todo el equipo de
redacción está en vilo, a la espera de los efectos fatídicos que
semejante falta de oportunidad puede causar en el envío de esta
entrega. Es que lo quisimos evitar a toda costa pero no pudimos:
este boletín sale el día menos indicado del almanaque: ¡un martes
13!
... Y sí, la fecha de
salida del newsletter y la fecha que todos los agoreros temen
coincidieron hoy. Y por mucho que nos creamos a salvo de las
supersticiones, hay que reconocer que este día no pasa
desapercibido. Algo resuena en nuestra cabeza: una advertencia en el
peor de los casos; un resoplido burlón, en el mejor. ¿Cuál es el
origen de que el martes 13 sea una fecha negativa? ¿Por qué justo
los martes y justo los 13? ¿Es así en todos lados? ¿Qué otras
aprensiones se hacen un lugar dentro de nuestra forma de ver el
mundo?
Los martes y los
13
Todo suele tener su
explicación en el plano de la credulidad. La palabra martes
ya viene marcada por su procedencia: el planeta Marte. Nada muy
constructivo podía surgir de la asociación entre ese astro y el
dios de la guerra, que simbolizaba la tensión y la
agresividad entre los hombres.
El número 13 fue considerado,
desde la antigüedad, como de mal augurio por credos diversos. En la
Última Cena, los comensales eran 13; la Cábala, por su parte,
enumera 13 espíritus malignos; en el Apocalipsis, el capítulo 13 es
el que corresponde al Anticristo.
Así es que, juntando
connotaciones negativas, los martes 13 son considerados día de mala
suerte para nuestras culturas latinas. Y decimos latinas
porque si uno cambia de suelo y se va, por ejemplo, a un país de
habla inglesa, el día fatal pasa tres jornadas adelante: de lo que
hay que cuidarse allí es del viernes 13 (razón por la cual la famosa
saga de películas de terror tenía por nombre original Friday
the 13th). Deja de operar, en esos casos, la mala influencia
de Marte.
¿Qué dicen los
intelectuales?
Por superstición
se entiende una creencia que no está lo suficientemente fundamentada
o que puede considerarse incluso irracional, por la cual ciertas
acciones voluntarias (evitar determinadas circunstancias o hacer
determinados actos) o ciertos hechos involuntarios (como cuando se
cae sal al piso o cuando es martes 13) pueden variar la suerte de
una persona.
En general, se piensa que las supersticiones se
fueron formando a partir de la generalización de situaciones.
Por ejemplo, varios accidentes de personas que pasaban debajo de
escaleras hicieron formular la tesis de que usar ese pasaje trae
mala suerte. Pero se trata, en realidad, de una observación con
sentido: es más riesgoso ir por debajo de una escalera (porque se
puede caer encima de nosotros con más facilidad o porque se pueden
caer eventuales objetos puestos sobre sus escalones), que ir por el
costado.
También se dice que la
costumbre de asociar la caída de sal con la desgracia viene del
pasado. Antiguamente, los pagos se hacían con panes de sal compacta
(de allí la palabra "salario"), que se solían pasar de mano en mano
una vez que terminaba la transacción. Pero como muchas veces había
pasado que, en el mismo momento del traspaso de manos, la sal caía
al suelo -con lo cual era difícil determinar de quién era la culpa y
en consecuencia quién debía reponer lo perdido-, se fue instalando
el acuerdo de depositar en el piso el paquete, para que solo
entonces el destinatario lo agarrara: lo mismo que muchas personas
hacen con el salero en la mesa, pero sin saber por qué. Por eso
podemos pensar, entonces, que las supersticiones son casi siempre
depósitos de sentido común, solo que relacionados con alguna
participación mágica; transmitidos a la posteridad no ya como
consejos desde la experiencia, sino como advertencias para no
recibir castigos mágicos.
Las supersticiones nunca
gozaron de gran prestigio entre los intelectuales y menos en el
mundo cientificista de hoy. Desde siempre, los pensadores intentaron
racionalizar las creencias más populares, ridiculizando las
asociaciones fatídicas. Por ejemplo:
"Los hombres temen a
los mismos dioses que han inventado" decía Lucano, poeta
latino de la época de Nerón; o
"La superstición es la
religión de las mentes débiles." sentenciaba Edmund Burke
(1729-1797), político y escritor irlandés;
y, con un grado
mayor de ironía, el semiólogo Umberto Eco
aseguraba: "La superstición trae mala
suerte."
Pero que las hay ¿las hay?
Todo esto
es muy razonable, pero algún tipo de superstición siempre se aloja
en nosotros. ¿O no? Los desafiamos a que, con una mano en el
corazón, suscriban a algunas de las afirmaciones que
siguen:
-que si rompen un
espejo, es como si rompieran cualquier otra cosa, que no tiene
esto connotación especial alguna -o que, cuando de casualidad ven
un gato negro, lo siguen mirando y hasta
tratan de hacer contacto visual con el inofensivo felino -o que
(y en esta los agarramos seguro) no usan ninguna cábala para
que les vaya mejor en alguna competencia o examen, o para favorecer
que su equipo preferido de fútbol gane el partido -que abren
paraguas bajo techo como si fueran alegres Mary
Poppins -que, si son actores, salen al escenario con una
prenda amarilla, o que, si son novias de blanco, admiten ser vistas
por sus prometidos antes de la ceremonia.
A que alguna de estas
precauciones toman, ¿verdad? Hasta es posible que tengan por ahí
algún tipo de amuleto (herradura, pata de conejo, estampita...) o
que se apresuran a tocar un objeto de madera para ahuyentar la
desgracia que se acaba de poner en palabras... Pero dígannoslo
ustedes: ¿actúan a veces por
superstición? ¿En qué? Quien pueda contar una superstición (o la
forma insólita en que procuran desactivar el destino) realmente
graciosa, recibirá un libro digital de regalo. Lo invitamos a participar aquí.
Recomendados
del mes

He olvidado su
nombre
Un poemario que surge desde el
asombro, y revela vuelo imaginativo y una mirada singular sobre el
presente.
Reseña "Sobre un vigilante de nubes", por John
J. Junieles:
"René Arrieta Pérez es uno
de esos escritores que va por el mundo ejercitando lo que muchos han
olvidado: el renovado asombro por nuestro viejo mundo. Uno de
esos escritores que corren por las azoteas, calles y subterráneos de
su cabeza, persiguiendo esas volátiles criaturas que son las
palabras. Arrieta logra bajar a la poesía de ese pedestal en
donde la han exiliado algunas corrientes académicas, escritores y
periodistas culturales; y la instala a nuestra altura humana, para
que despierte nuestra mirada dormida. En otros poemas, por el
contrario, los grandes sentimientos parecen exigir altas y
elocuentes entonaciones, pero esa es también una condición de la
naturaleza humana, como en aquella elegía de Miguel
Hernández: 'A las aladas almas de las rosas/ del almendro de
nata te requiero,/ que tenemos que hablar de muchas cosas,/
compañero del alma, compañero.' Aquellos que hemos
seguido su trabajo literario desde el período americano (Cartagena
de Indias, Colombia), hallamos en estos nuevos versos españoles, la
fuerza de aquellas preguntas necesarias que llamaron nuestra
atención. Este nuevo libro se enraiza en dudas y certezas
primordiales, en fantasmas memorables, en sueños perturbantes. Nada
es gratuito aquí, en esta cosmogonía verbal, en la que todo responde
a un orden, es decir, a una necesidad expresiva. Simbolismo,
metafísica, surrealidad, coloquialismo: son tantas las cosas que se
nos vienen a la mente en la medida que lo leemos. Entonces viene
Arrieta y nos recuerda que su pretensión es sólo dar
testimonio de algunas parcelas del mundo, rostros abolidos y fugados
del tiempo, que en sus líneas nos contagian de emoción y vitalidad.
Cómo hacer una poesía que parezca un monólogo tribal, que al hablar
de la pluma nos descubra el viento. Algunos de los poemas de este
vigilante de nubes, de este señor del perpetuo asombro, responden a
ese tipo de preguntas. Las líneas de Arrieta son fisuras en
la pared de nuestro conformismo. Grietas que vienen a romper la
uniformidad del pensamiento, invitándonos a la simultaneidad de
la percepción. Su alma tanguera se nos descubre, su mirada circense
nos pinta el mundo de colores imprevistos, su corazón de petirrojo
entre espinas nos hace amar la rama desde donde cantamos. Sus
cicatrices, expuestas en algunos pasajes, le vienen bien, como la
cruz a la espalda de aquel nazareno. René Arrieta es un
artista en la acepción más significativa: el que encuentra, el que
halla, el que celebra, el que recuerda y atesora por todos nosotros.
Y es también un buen ser humano, por cuanto comparte con sus
lectores esas preguntas, que para algunos son las respuestas que
necesitaban para seguir andando."

Ideas sin dueño, cuentos sin autor. Literatura
psicoactiva
Cristo, Buda,
profeta, elegido, es cada uno, y toda la humanidad.
La
figura angelical del "corrector de pensamientos" con la que
se había de "conectar" en la era pasada para "abrir las puertas del
reino a la tierra", en esta nueva era, inicialmente, se puede
materializar sencillamente por escrito para quien tenga ojos y
quiera "ver"... siempre que no quede atrapado por las propias
palabras y el miedo a comunicarlas.
Un lenguaje que ayuda a
realizar la conexión cerebral interhemisférica necesaria para
aumentar la coherencia vibratoria cerebral, gracias a la cual se
obtiene una alta sinergia que le permite, al ser individual de cada
uno, actuar directamente modulando la materia, como ya se ha
demostrado, numerosas veces y por diferentes encarnaciones, en
distintos laboratorios.
D. Nadie es alguien que, de momento -a
sus 33 años-, no ha frenado su proceso natural de aprendizaje
(*). Hasta la universidad, cursó el ciclo normal en su país,
repitiendo un par de años por lo interesante de la vida que se vivía
con esa edad en ese curso, y la materia impartida. Participó,
durante cinco años, en fuerzas de pacificación en conflictos bélicos
internacionales, como miembro especialista de equipos de operaciones
especiales. Practicó diversas y variadas artes marciales por más de
20 años, entre los que deben destacarse los siete de entrenamiento
con Thomas Schmidt y su "Eterna primavera".
Amplió en los
últimos años su formación en numerosas medicinas complementarias y
milenarias, y ejerció como terapeuta de los más variados casos,
utilizando como base terapéutica la inducción de estados de
meditación profunda al simple contacto manual.
(*) La
mayoría de las personas, desde que nace, inicia su proceso natural
de aprendizaje con gozo y dedicando a ello todo su esfuerzo y
energía; no hay más que ver al bebé cayéndose mil veces mientras
trata de aprender a andar... y levantándose todas las veces y una
más. Pasados los años, cuando ya se tiene control sobre los
esfínteres y se puede caminar a la "pata coja", la mayoría considera
que ya "sabe" manejar su cuerpo; otros no se quedan ahí y continúan
mas allá, de forma natural, ampliando su capacidad
corporal.
Con la mente de cada uno suele ocurrir lo mismo, en
cuanto se conocen las palabras suficientes para comunicarse y
satisfacer las propias necesidades se empieza a convertir el
"aprendizaje natural" del conocimiento de la propia mente en algo
arduo y, para algunos, hasta desagradable. En cuanto se aprende a
mentir la primera vez, generalmente, ya se suele creer que se "sabe"
manejar la mente. Otros no se quedan ahí y continúan mas allá, de
forma natural, ampliando su capacidad mental.
Lea un fragmento de este
libro.
El libro de
regalo

La Orestíada
Contiene las piezas Agamenón,
Las Coéforas y Las Euménides. Todas ellas rondan en
torno a los conceptos de justicia y venganza.
Llevada
adelante por fuertes personajes femeninos -como Electra y Atenea- la
trama es atrapante. En la primera obra, Clitemnestra y Egisto
asesinan a Agamenón. La segunda, cuenta el proceso de venganza
planeado por Electra. La tercera y última pieza, muestra cómo
Orestes es llevado a juicio ante el tribunal
divino.
Particularmente interesante resulta leer el
tratamiento que da Esquilo a la tragedia que protagoniza
Electra, y compararlo con el que llevan adelante Sófocles y, por
último, Eurípides. Este personaje es retomado, también, muchos
siglos después, por Sigmund Freud, para ilustrar la
tendencia de la mujer a enamorarse (inconscientemente) del padre y
eliminar simbólicamente a la madre, considerada como
rival.
Algunas direcciones para
visitarnos
http://foros.librosenred.com donde
encontrará los foros renovados de LibrosEnRed
http://www.librosenred.com/explicacionkiosco.aspx donde
podrá averiguar todo acerca de cómo incluir un Kiosco Virtual
en su sitio y comenzar a ganar por las visitas y ventas que sus
internautas generen
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se ofrecen con detalle y claridad nuestros servicios
editoriales.
Muchos saludos y hasta
pronto,
Editorial LibrosEnRed
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