Inicio > Mis Listas > librosenred > Mensajes
 Índice de Mensajes 
 Mensajes 61 al 80 
AsuntoAutor
Dejen algo para la Boletin
Boletín Nro. 70 - Boletin
¿Censura responsab Boletin
Boletín Nro. 71 - Boletin
Blogs y literatura Boletin
Boletín Nro. 72 - Boletin
¡Carnaval y audiol Boletin
Boletín Nro. 73 - Boletin
¿Supersticioso yo? Boletin
Boletín Nro. 74 - Boletin
Las nuevas 7 marav Boletin
Boletín Nro. 75 - Boletin
Viajes por el limb Boletin
Boletín Nro. 76 - Boletin
Los 10 libros más Boletin
Boletín Nro. 77 - Boletin
Un mundo con 7 mar Boletin
Boletín Nro. 78 - Boletin
Los mejores comien Boletin
Boletín Nro. 79 - Boletin
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
Boletín Libros En Red
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 69     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto: ¿Supersticioso yo?
Fecha:Martes, 13 de Marzo, 2007  14:16:09 (-0300)
Autor:Boletin <boletines @...........com>

Boletín informativo de LibrosEnRed
 
Libros en Red  
 

¡martes 13! (de marzo de 2007)


Todo el equipo de redacción está en vilo, a la espera de los efectos fatídicos que semejante falta de oportunidad puede causar en el envío de esta entrega. Es que lo quisimos evitar a toda costa pero no pudimos: este boletín sale el día menos indicado del almanaque: ¡un martes 13!

... Y sí, la fecha de salida del newsletter y la fecha que todos los agoreros temen coincidieron hoy. Y por mucho que nos creamos a salvo de las supersticiones, hay que reconocer que este día no pasa desapercibido. Algo resuena en nuestra cabeza: una advertencia en el peor de los casos; un resoplido burlón, en el mejor. ¿Cuál es el origen de que el martes 13 sea una fecha negativa? ¿Por qué justo los martes y justo los 13? ¿Es así en todos lados? ¿Qué otras aprensiones se hacen un lugar dentro de nuestra forma de ver el mundo?

Los martes y los 13

Todo suele tener su explicación en el plano de la credulidad. La palabra martes ya viene marcada por su procedencia: el planeta Marte. Nada muy constructivo podía surgir de la asociación entre ese astro y el dios de la guerra, que simbolizaba la tensión y la agresividad entre los hombres.

El número 13 fue considerado, desde la antigüedad, como de mal augurio por credos diversos. En la Última Cena, los comensales eran 13; la Cábala, por su parte, enumera 13 espíritus malignos; en el Apocalipsis, el capítulo 13 es el que corresponde al Anticristo.

Así es que, juntando connotaciones negativas, los martes 13 son considerados día de mala suerte para nuestras culturas latinas. Y decimos latinas porque si uno cambia de suelo y se va, por ejemplo, a un país de habla inglesa, el día fatal pasa tres jornadas adelante: de lo que hay que cuidarse allí es del viernes 13 (razón por la cual la famosa saga de películas de terror tenía por nombre original Friday the 13th). Deja de operar, en esos casos, la mala influencia de Marte.

¿Qué dicen los intelectuales?

Por superstición se entiende una creencia que no está lo suficientemente fundamentada o que puede considerarse incluso irracional, por la cual ciertas acciones voluntarias (evitar determinadas circunstancias o hacer determinados actos) o ciertos hechos involuntarios (como cuando se cae sal al piso o cuando es martes 13) pueden variar la suerte de una persona.

En general, se piensa que las supersticiones se fueron formando a partir de la generalización de situaciones. Por ejemplo, varios accidentes de personas que pasaban debajo de escaleras hicieron formular la tesis de que usar ese pasaje trae mala suerte. Pero se trata, en realidad, de una observación con sentido: es más riesgoso ir por debajo de una escalera (porque se puede caer encima de nosotros con más facilidad o porque se pueden caer eventuales objetos puestos sobre sus escalones), que ir por el costado.

También se dice que la costumbre de asociar la caída de sal con la desgracia viene del pasado. Antiguamente, los pagos se hacían con panes de sal compacta (de allí la palabra "salario"), que se solían pasar de mano en mano una vez que terminaba la transacción. Pero como muchas veces había pasado que, en el mismo momento del traspaso de manos, la sal caía al suelo -con lo cual era difícil determinar de quién era la culpa y en consecuencia quién debía reponer lo perdido-, se fue instalando el acuerdo de depositar en el piso el paquete, para que solo entonces el destinatario lo agarrara: lo mismo que muchas personas hacen con el salero en la mesa, pero sin saber por qué. Por eso podemos pensar, entonces, que las supersticiones son casi siempre depósitos de sentido común, solo que relacionados con alguna participación mágica; transmitidos a la posteridad no ya como consejos desde la experiencia, sino como advertencias para no recibir castigos mágicos. 

Las supersticiones nunca gozaron de gran prestigio entre los intelectuales y menos en el mundo cientificista de hoy. Desde siempre, los pensadores intentaron racionalizar las creencias más populares, ridiculizando las asociaciones fatídicas. Por ejemplo:

"Los hombres temen a los mismos dioses que han inventado"
decía Lucano, poeta latino de la época de Nerón; o

"La superstición es la religión de las mentes débiles."
sentenciaba Edmund Burke (1729-1797), político y escritor irlandés;

y, con un grado mayor de ironía, el semiólogo Umberto Eco aseguraba:
"La superstición trae mala suerte."

Pero que las hay ¿las hay?

Todo esto es muy razonable, pero algún tipo de superstición siempre se aloja en nosotros. ¿O no? Los desafiamos a que, con una mano en el corazón, suscriban a algunas de las afirmaciones que siguen:

-que si rompen un espejo, es como si rompieran cualquier otra cosa, que no tiene esto connotación especial alguna
-o que, cuando de casualidad ven un gato negro, lo siguen mirando y hasta tratan de hacer contacto visual con el inofensivo felino
-o que (y en esta los agarramos seguro) no usan ninguna cábala para que les vaya mejor en alguna competencia o examen, o para favorecer que su equipo preferido de fútbol gane el partido
-que abren paraguas bajo techo como si fueran alegres Mary Poppins
-que, si son actores, salen al escenario con una prenda amarilla, o que, si son novias de blanco, admiten ser vistas por sus prometidos antes de la ceremonia.

A que alguna de estas precauciones toman, ¿verdad? Hasta es posible que tengan por ahí algún tipo de amuleto (herradura, pata de conejo, estampita...) o que se apresuran a tocar un objeto de madera para ahuyentar la desgracia que se acaba de poner en palabras... Pero dígannoslo ustedes: ¿actúan a veces por superstición? ¿En qué? Quien pueda contar una superstición (o la forma insólita en que procuran desactivar el destino) realmente graciosa, recibirá un libro digital de regalo. Lo invitamos a participar aquí.
 

Recomendados del mes

tapa

He olvidado su nombre

Un poemario que surge desde el asombro, y revela vuelo imaginativo y una mirada singular sobre el presente.

Reseña "Sobre un vigilante de nubes", por John J. Junieles:

"
René Arrieta Pérez es uno de esos escritores que va por el mundo ejercitando lo que muchos han olvidado: el renovado asombro por nuestro viejo mundo. Uno de esos escritores que corren por las azoteas, calles y subterráneos de su cabeza, persiguiendo esas volátiles criaturas que son las palabras. Arrieta logra bajar a la poesía de ese pedestal en donde la han exiliado algunas corrientes académicas, escritores y periodistas culturales; y la instala a nuestra altura humana, para que despierte nuestra mirada dormida. En otros poemas, por el contrario, los grandes sentimientos parecen exigir altas y elocuentes entonaciones, pero esa es también una condición de la naturaleza humana, como en aquella elegía de Miguel Hernández: 'A las aladas almas de las rosas/ del almendro de nata te requiero,/ que tenemos que hablar de muchas cosas,/ compañero del alma, compañero.'
 
Aquellos que hemos seguido su trabajo literario desde el período americano (Cartagena de Indias, Colombia), hallamos en estos nuevos versos españoles, la fuerza de aquellas preguntas necesarias que llamaron nuestra atención. Este nuevo libro se enraiza en dudas y certezas primordiales, en fantasmas memorables, en sueños perturbantes. Nada es gratuito aquí, en esta cosmogonía verbal, en la que todo responde a un orden, es decir, a una necesidad expresiva. Simbolismo, metafísica, surrealidad, coloquialismo: son tantas las cosas que se nos vienen a la mente en la medida que lo leemos. Entonces viene Arrieta y nos recuerda que su pretensión es sólo dar testimonio de algunas parcelas del mundo, rostros abolidos y fugados del tiempo, que en sus líneas nos contagian de emoción y vitalidad. Cómo hacer una poesía que parezca un monólogo tribal, que al hablar de la pluma nos descubra el viento. Algunos de los poemas de este vigilante de nubes, de este señor del perpetuo asombro, responden a ese tipo de preguntas. Las líneas de Arrieta son fisuras en la pared de nuestro conformismo. Grietas que vienen a romper la uniformidad del pensamiento, invitándonos a la simultaneidad de la percepción. Su alma tanguera se nos descubre, su mirada circense nos pinta el mundo de colores imprevistos, su corazón de petirrojo entre espinas nos hace amar la rama desde donde cantamos. Sus cicatrices, expuestas en algunos pasajes, le vienen bien, como la cruz a la espalda de aquel nazareno. René Arrieta es un artista en la acepción más significativa: el que encuentra, el que halla, el que celebra, el que recuerda y atesora por todos nosotros. Y es también un buen ser humano, por cuanto comparte con sus lectores esas preguntas, que para algunos son las respuestas que necesitaban para seguir andando."
 

tapa

Ideas sin dueño, cuentos sin autor. Literatura psicoactiva

Cristo, Buda, profeta, elegido, es cada uno, y toda la humanidad.

La figura angelical del "corrector de pensamientos" con la que se había de "conectar" en la era pasada para "abrir las puertas del reino a la tierra", en esta nueva era, inicialmente, se puede materializar sencillamente por escrito para quien tenga ojos y quiera "ver"... siempre que no quede atrapado por las propias palabras y el miedo a comunicarlas.

Un lenguaje que ayuda a realizar la conexión cerebral interhemisférica necesaria para aumentar la coherencia vibratoria cerebral, gracias a la cual se obtiene una alta sinergia que le permite, al ser individual de cada uno, actuar directamente modulando la materia, como ya se ha demostrado, numerosas veces y por diferentes encarnaciones, en distintos laboratorios.

D. Nadie es alguien que, de momento -a sus 33 años-, no ha frenado su proceso natural de aprendizaje (*). Hasta la universidad, cursó el ciclo normal en su país, repitiendo un par de años por lo interesante de la vida que se vivía con esa edad en ese curso, y la materia impartida. Participó, durante cinco años, en fuerzas de pacificación en conflictos bélicos internacionales, como miembro especialista de equipos de operaciones especiales. Practicó diversas y variadas artes marciales por más de 20 años, entre los que deben destacarse los siete de entrenamiento con Thomas Schmidt y su "Eterna primavera".

Amplió en los últimos años su formación en numerosas medicinas complementarias y milenarias, y ejerció como terapeuta de los más variados casos, utilizando como base terapéutica la inducción de estados de meditación profunda al simple contacto manual.

(*) La mayoría de las personas, desde que nace, inicia su proceso natural de aprendizaje con gozo y dedicando a ello todo su esfuerzo y energía; no hay más que ver al bebé cayéndose mil veces mientras trata de aprender a andar... y levantándose todas las veces y una más. Pasados los años, cuando ya se tiene control sobre los esfínteres y se puede caminar a la "pata coja", la mayoría considera que ya "sabe" manejar su cuerpo; otros no se quedan ahí y continúan mas allá, de forma natural, ampliando su capacidad corporal.

Con la mente de cada uno suele ocurrir lo mismo, en cuanto se conocen las palabras suficientes para comunicarse y satisfacer las propias necesidades se empieza a convertir el "aprendizaje natural" del conocimiento de la propia mente en algo arduo y, para algunos, hasta desagradable. En cuanto se aprende a mentir la primera vez, generalmente, ya se suele creer que se "sabe" manejar la mente. Otros no se quedan ahí y continúan mas allá, de forma natural, ampliando su capacidad mental.

Lea un fragmento de este libro.
 

El libro de regalo

tapa

La Orestíada

Contiene las piezas Agamenón, Las Coéforas y Las Euménides. Todas ellas rondan en torno a los conceptos de justicia y venganza.

Llevada adelante por fuertes personajes femeninos -como Electra y Atenea- la trama es atrapante. En la primera obra, Clitemnestra y Egisto asesinan a Agamenón. La segunda, cuenta el proceso de venganza planeado por Electra. La tercera y última pieza, muestra cómo Orestes es llevado a juicio ante el tribunal divino.

Particularmente interesante resulta leer el tratamiento que da Esquilo a la tragedia que protagoniza Electra, y compararlo con el que llevan adelante Sófocles y, por último, Eurípides. Este personaje es retomado, también, muchos siglos después, por Sigmund Freud, para ilustrar la tendencia de la mujer a enamorarse (inconscientemente) del padre y eliminar simbólicamente a la madre, considerada como rival.


Algunas direcciones para visitarnos

http://foros.librosenred.com
donde encontrará los foros renovados de LibrosEnRed

http://www.librosenred.com/explicacionkiosco.aspx
donde podrá averiguar todo acerca de cómo incluir un Kiosco Virtual en su sitio y comenzar a ganar por las visitas y ventas que sus internautas generen

http://www.librosenred.com/comoedito.asp
donde se ofrecen con detalle y claridad nuestros servicios editoriales.


Muchos saludos y hasta pronto,

Editorial LibrosEnRed