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| Asunto: | Boletín Nro. 86 - Los Simpson, ¿parte de la literatu ra universal? | | Fecha: | Jueves, 27 de Marzo, 2008 14:40:15 (-0300) | | Autor: | Boletín LibrosEnRed <boletin @...........com>
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Boletín Informativo Nro. 86
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Boletín de LibrosEnRed Nº
86 |
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27 de marzo de
2008 | | | |
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"Lo verdadero puede, a
veces, no ser verosímil. " Guy de
Maupassant (1850-1893), escritor francés
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En este número:
1. Editorial: Los
Simpson, ¿parte de la literatura universal?
2. Recomendados del mes y
clásico gaucho de regalo
3. Foro: Su ciudad literaria
preferida
4. Sobre los cuentos de
fantasmas, más reflexiones de Ítalo Calvino
5.
Efemérides, con poema de Miguel Hernández
6. Direcciones
7.
Suscripciones
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"En cierta medida, Los Simpson ya
son parte de la literatura universal y son un fenómeno que va
más allá del género de la serie de televisión", sostuvo
profesor Henry Keazor, de la Universidad de Frankfurt, en una
entrevista con la página web de la Radio Televisión del Oeste
de Alemania, en el marco de un festival literario
alemán.
Sonará polémico, pero Keazor,
especialista en pintura barroca, ni siquiera se considera una
excepción dentro del ámbito de los historiadores del arte.
Sostiene que sus colegas y él se interesan cada vez más en la
televisión porque en ese espacio se crean muchas de las
imágenes que imponen un sello en nuestra cultura cotidiana. En
relación con Los Simpson en particular, justificó su
interés diciendo que "hay una confrontación con el arte
anterior para crear algo nuevo. El arte es
siempre arte sobre el arte".
En favor de la tesis de este intelectual, puede
decirse que, ciertamente, el uso de la parodia y la
gran cantidad de referencias que el show pone en juego (hay
citas a películas, canciones, hechos y frases célebres,
personajes conocidos de la política, la música, el arte, la
historia y el deporte) dan gran riqueza cultural a la serie y
la vuelven muy representativa del paradigma
hipertextual que preside los tiempos que corren. Los
Simpson son, además, una reflexión lúcida sobre el mundo
actual, con sus complejidades y sus contradicciones, que
claramente excede el público infantil y que se anima a tratar
temas ríspidos de la idiosincrasia estadounidense, de la
iglesia, de la política y de la sexualidad.
Muchos críticos de cine y muchos espectadores y
aficionados opinan que la calidad de la trama, de la
elaboración de los personajes y de la factura en general de
las series es hoy superior a la de los films. Los shows de
señales como Sony, AXN, HBO y otras han
superado, en promedio, un producto tradicionalmente tan
cuidado como eran las películas. Por citar algunos ejemplos
más de programas televisivos dignos de destacar, está el caso
de Seinfeld, el antológico (de culto y masivo a
la vez) show sobre nada; Lost, una
historia que se nutrió -en su concepción al menos- de
referencias a El señor de las moscas y Robinson
Crusoe, o la merecedísimamente premiada Los
Soprano, la historia una familia de la mafia
posmoderna.
Todo esto nos puede llevar a
preguntarnos ¿dónde está el límite entre lo que es
cultura y lo que no? La masividad de una obra, su
grado de popularidad, ¿dice algo del valor de esa obra?
Y si dice algo, ¿dice algo positivo o algo negativo sobre
ella? ¿Hay algo que está ocurriendo con las series de
televisión que hace que cuenten mejor historias de ficción que
el cine o -tal vez, incluso- que las novelas de hoy? Los
invitamos a pensar juntos nuevas preguntas, e intentar
respuestas, aquí.
Hasta el próximo boletín,
Editorial
LibrosEnRed
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Perdido en las
sombras
Santiago Burelo Ferrer
Novelas
Perdido en las sombras, una novela
introspectiva
por
Fernando de la Luz
Ciento noventa y cuatro páginas se hojean
rápido, pero recorrerlas de manera concienzuda, de manera
lúdica y reflexiva a la vez nos lleva tiempo, porque en cada
párrafo aparecen metáforas preñadas de imágenes
bellas, ideas frescas y perturbadoras propias de la
niñez y de la adolescencia, y -lo más importante de todo-,
porque a través de la ávida lectura de un texto que se devora
con facilidad y encanto, y atrapa desde su inicio, el
recorrido por el mapa de nuestra propia existencia se vuelve
inevitable.
Miedo, soledad, desconcierto, angustia,
frustración, todo pasa por la infantil mente de quien
experimenta este proceso por primera vez y a la distancia,
después de muchos años, lo recordamos y esa sensación de
soledad en medio de los demás, incluso en medio de multitudes,
quién no la ha experimentado; síndrome famoso de las
grandes urbes, de los grandes conglomerados humanos, que
en efecto, puede ser traumante, pero a la vez, ese
sentimiento de soledad en medio de la multitud, finalmente,
nos lleva a adoptar una actitud reflexiva, de introspección,
de análisis de nuestra existencia, de donde surge nuestra
personalidad, nuestro yo, nuestra identidad que
paradójicamente nos acerca a los demás y nos hace diferentes,
pero somos individuos.
La soledad, a la que se aferra
Alfredo, está envuelta –como él dice- en dos clases de miedo:
el miedo a los fantasmas, a los espectros, y el miedo absoluto
a convivir con los demás, miedo a que descubran su secreto, a
que penetren en su intimidad.
De prosa ágil y
frases cortas, el narrador en primera persona, lo sabe todo y
recordando desde la isla que se ha forjado, nos lleva por los
laberintos insospechados, introspectivos, que bien podríamos
darle al libro, parafraseando a Octavio Paz y sin el
ánimo de plagio, ni de ser blasfemo: el título de El
laberinto de la soledad; lo que Paz refiere a un pueblo,
al surgimiento de una nacionalidad, al choque violento y
demoledor de dos culturas, Santiago Burelo Ferrer, lo
refiere al espacio de lo íntimo, de lo espiritual, cifrado en
la necesidad que todos los seres humanos tenemos de ser y
trascender, de entender, de preguntar, de especular y todo,
para llegar a ser.
Sin ser una novela gótica, Perdido en las sombras aborda
sin cortapisas el fenómeno "espectro", "fantasma" que
como Alfredo lo asume, es un mito, una tradición casi atávica
heredada del Viejo Continente, enriquecida con la cosmovisión
de Mesoamérica que nutre las historias de todos los pueblos y
ciudades de México; no hay casa abandonada o construcción ya
con algunos años, que en su interior, no albergue a un
fantasma, a un no viviente; seres que deambulan a nuestro
lado y conviven con nosotros durante toda nuestra existencia
sin que nos percatemos de ello.
 Mi antigua voz
Mariana
Ramos
Poesía
Toda una expresión de
emociones enlazadas en la pureza del verso. Un canto abierto a
la vida, al corazón, al alma, a la tierra, al encuentro con el
yo interno.
Mi antigua voz es la primera
recopilación de poemas de la autora, escritos entre los años
1980 y 1998. Algunos fueron escritos durante su época de
estudiante universitaria; otros, posteriormente.
Sus versos tratan sobre la
poesía y la palabra, sobre los interrogantes de la vida y el
tiempo, sobre las huellas de la tristeza, de la soledad e
incluso de lo no vivido. En palabras de la autora:
"—Siente la compañía del verso, para llenar
los vacíos de tu alma... Qué mejor compañía que la de un
libro, sobre todo si se trata de un libro de poesías. Qué
mejor deleite para un corazón enamorado, que unos versos
leídos a la luz de la luna; o un íntimo poema que da
confortación al alma Seguramente habrás tenido momentos de
soledad y tristeza, y te habrás cuestionado cuántas cosas de
la vida.. ¿Sabes?...Yo comprendo tu tristeza, tus amores y
desvelos, porque en mi alma de poeta también las he vivido. Es
por eso que dichas emociones las expreso en mis versos para
ti. Te invito a llevar contigo esta pequeña antología de
poemas. Un libro que te acompañará siempre en cualquier
momento de tu vida. Deleita tu alma y tu corazón con la
lectura de estos sencillos versos, los cuales para tu
comodidad, están clasificados por temas para su mejor lectura.
Te aseguro que te identificarás con algunos de estos poemas,
porque en ellos cantaré mi verso / y se llenará tu copa,/ de
toda su embriaguez / tan dulce como el vino."
Mariana Ramos es una
eterna amante del arte y la poesía. Escribió desde niña versos
y relatos cortos. Identifica como sus mayores influencias en Gustavo Adolfo Bécquer y Julia de
Burgos. El amor y el desamor, la soledad y la tristeza, la
patria, el dolor, la ausencia, la íntima comunión y la
búsqueda de la verdad y la presencia divina están presentes en
sus obras.
El libro de
regalo
Juan Moreira
Narra las desventuras de Juan Moreira, un gaucho
que huye de la Justicia luego de matar a un comerciante
italiano. Para defender su vida, deberá atravesar infinidad de
peligros. Según el autor, Eduardo Gutiérrez, "Moreira era
como la generalidad de nuestros gauchos; dotado de un alma
fuerte y un corazón generoso, pero que lanzado en las sendas
nobles, por ejemplo, al frente de un regimiento de caballería,
hubiera sido una gloria patria; y que empujado a la pendiente
del crimen, no reconoció límites a sus instintos salvajes
despertados por el odio y la saña con que se le
persiguió".
Esta historia sigue la línea iniciada por
el Martín Fierro. Tanto el libro como la obra de
teatro y la película que llegaron después tuvieron un notable
éxito.
¿Usted también escribe? Poesía, ensayo,
relatos, novelas... Sea parte de nuestro catálogo.
Ingrese aquí para conocer nuestras propuestas
de edición.
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Yoknapatawpha (el
condado ficticio ideado por Faulkner); Tierra Media, sede
de El Señor de los Anillos, de Tolkien; el asteroide B
612 (el hogar-planeta del Principito); Macondo (que
no precisa presentación, ¿verdad?)... muchos y variados son
los espacios concebidos a lo largo del tiempo -fundados a pura
fantasía- por autores de todas las latitudes.
Y, sin embargo, la invención
total de escenarios no es condición indispensable para
el desarrollo la ficción. Cuántos autores adoptan y adoptaron
lugares reales para sus historias fabuladas; cuántos
incluyen en sus relatos referentes conocidos por todos y
trazan itinerarios que cualquier lector fanático puede seguir.
Así, tenemos una Dublín
particular, que es la contada por James Joyce. Sobre esa
ciudad de papel se apoyan los recorridos de los personajes de
Ulises y de Dublineses. O una determinada
Londres (con epicentro en Baker Street 221B), escenario
de gran parte de las pesquisas de Sherlock Holmes. O el
París de Rayuela (de Julio Cortázar), tal como lo
viven (cruzando los puentes de la ciudad y de su relación) los
personajes de la Maga y Oliveira.
Y hay muchas más: se
puede hablar de la Praga de Kafka, de la Venecia de Thomas
Mann o -más acá- de Patricia Highsmith o Ian McEwan (dicho sea
de paso, ¿por qué será que Venecia inspira a tantos autores a
imaginar historias turbadoras y angustiantes?); la
Florencia de Stendhal, la Lima de Vargas Llosa.
Y detrás de todas estas historias, vamos los lectores -cuando
podemos- a hacer turismo literario, a impregnarnos de lo más
asible de la ficción.
A
ustedes, ¿qué ciudad o región literaria les gustaría visitar?
¿Cuál han conocido ya, y cuál ha sido su experiencia allí
(decepción, apatía, fascinación...)? Viajemos juntos con la
imaginación aquí. |
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"Inglaterra
pone un especial placer intelectual en jugar con lo macabro
y lo terrible: el ejemplo más famoso es el Frankenstein de Mary Shelley. El patetismo y el humor
de la novela victoriana dejan cierto margen para que siga
actuando la imaginación «negra», «gótica», con renovado
espíritu: nacen los cuentos de fantasmas, cuyos autores
acaso hacen gala de un guiño irónico pero, mientras tanto,
ponen sobre el tapete algo de sí mismos, una verdad interior
que no aparecerá en los manierismos del género. La propensión
de Dickens por lo grotesco y macabro no
sólo tiene cabida en sus grandes novelas, sino también en sus
producciones menores, tales como las fábulas navideñas y las
historias de fantasmas. Digo producciones porque Dickens (como Balzac)
programaba su trabajo con la determinación de quien actúa
en un mundo industrial y comercial (y de ese modo nacen
sus mejores obras) y publicaba periódicos de narrativa
escritos en su mayor parte por él mismo, pero pensados para
dar cabida también a las colaboraciones de sus amigos. Entre
estos escritores de su círculo (que incluye al primer autor de
novelas policíacas, Wilkie Collins), hay uno que tiene
un puesto de relieve en la historia del género: Le
Fanu, irlandés de familia protestante, primer ejemplo de
«profesional» de los cuentos de fantasmas, ya que
prácticamente no escribió otra cosa que historias de fantasmas
y de horror. Se afirma por entonces una «especialización» en
el cuento fantástico que se desarrollará ampliamente en
nuestro siglo (tanto a nivel de literatura popular como de
literatura de realidad, pero a menudo a caballo entre ambas).
Esto no implica que Le Fanu deba considerarse como un
mero artesano (lo que más tarde será Bram Stoker, el creador de
Drácula), al contrario: el
drama de las controversias religiosas da vida a sus cuentos,
así como la imaginación popular irlandesa y una vena poética
grotesca y nocturna (véase El juez Harbottle) en la que
reconocemos una vez más la influencia de Hoffmann.
Lo común de todos
estos autores tan distintos que he nombrado hasta aquí
consiste en poner en primer plano una sugestión visual. Y no
es casual. Como decía al principio, el verdadero tema del
cuento fantástico del siglo XIX es la realidad de lo que se
ve: creer o no creer en apariciones fantasmagóricas,
vislumbrar detrás de la apariencia cotidiana otro mundo
encantado o infernal. Es como si el cuento fantástico, más que
cualquier otro género, estuviera destinado a entrar por los
ojos, a concretarse en una sucesión de imágenes, a confiar su
fuerza de comunicación al poder de crear «figuras». No es
tanto la maestría en el tratamiento de la palabra o en
perseguir el fulgor del pensamiento abstracto que se narra,
como la evidencia de una escena compleja e insólita. El
elemento «espectáculo» es esencial en la narración fantástica:
no es de extrañar que el cine se haya alimentado tanto de
ella."
*Ítalo Calvino (escritor
italiano, aunque nacido en Cuba, 1923-1985). Sus principales
obras —caracterizadas por la mezcla de fantasía, y
especulación científica y filosófica—, son El caballero
inexistente, Si una noche de invierno un viajero y
El barón rampante.
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El...
| 26 de marzo de 1892 falleció el poeta
estadounidense Walt Whitman, llamado "el cantor de
América", autor de Hojas de Hierba. Este mismo día
nació, en 1911, Tennesse Williams, dramaturgo
estadounidense.
| 28 de marzo de 1936 nace Mario Vargas Llosa, escritor peruano,
representante del boom latinoamericano y autor, entre
otros libros, de Conversación en la Catedral, La
ciudad y los perros, La tía Julia y el escribidor y
Pantaleón y las visitadoras.
En 1942 muere -en prisión franquista, de tuberculosis y
sólo con 31 años- Miguel Hernández, poeta español.
Entre sus obras, se destacan El rayo que no cesa y
Viento del pueblo. Poesía en la guerra. De Imagen de tu
huella, extrajimos el poema II:
Mis ojos, sin tus
ojos, no son ojos, que son dos hormigueros solitarios,
y son mis manos sin las tuyas varios intratables
espinos a manojos..
No me encuentro los labios sin tus
rojos, que me llenan de dulces campanarios, sin ti mis
pensamientos son calvarios criando nardos y agostando
hinojos.
No sé qué es de mi oreja sin tu acento,
ni hacia qué polo yerro sin tu estrella, y mi voz sin
tu trato se afemina.
Los olores persigo de tu viento
y la olvidada imagen de tu huella, que en ti
principia, amor, y en mí termina.
| 31 de marzo de 1855 murió Charlotte Brontë, novelista
inglesa, una de las célebres hermanas Brontë. Su primera
novela, El profesor, fue rechazada por los editores y
publicada después de su muerte. Sus obras más destacadas son
Jane Eyre y Shirley y
Villete.
| 6 de abril de 1992 fallece Isaac Asimov,
científico estadounidense de origen soviético, profesor y
escritor.
Este día, en 1943, se publica El Principito, de Antoine de
Saint-Exupery. Hasta hace poco, las condiciones de la
muerte del autor no estaban claras. Sólo se sabía que había
despegado el 31 de julio de 1944 de su base en la isla de
Córcega para una misión de reconocimiento a bordo de un avión
'Lightning P38' (recordemos que, además de escritor,
Saint-Exupery era aviador) y que no regresó nunca.
Pero, hace menos de dos semanas, el piloto alemán
Horst Rippert, que ya tiene hoy 88 años, reconoció
públicamente haber sido el autor de los disparos que abatieron
el avión que dirigía Antoine. "Si hubiese sabido que era
Saint-Exupery, no lo habría abatido jamás", aseguró Rippert. Y
agregó: "En nuestra juventud todos lo leíamos y adorábamos sus
libros".
| 7 de abril de 1889 nace Gabriela Mistral, poetisa chilena
ganadora del Premio Nobel.
| 12 de abril de 1539 nace Garcilaso de la Vega, "El Inca",
historiador y militar español, nacido en Cuzco. Fue el autor
de los Comentarios reales, en cuya primera parte
se dedica a revalorizar -frente a los ojos españoles y en
lengua castellana- la herencia cultural de los incas.
| 17 de abril de 1695 muere Sor Juana Inés de la
Cruz.
| 21 de abril de
1910 muere Mark Twain, escritor estadounidense.
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