«El objetivo total es experimentar la eternidad
a través de las vicisitudes de nuestra mortalidad» (Joseph Campbell). El
hinduismo desarrolla una fisiología mística que nos habla de un cuerpo sutil con
diversos centros o chakras. En sánscrito, chakra deriva de shak que
significa capaz de, tener el poder de actuar y de la raíz kram que significa
moverse, salir de, emanar.
La función de estos chakras presentes en el cuerpo astral es la distribución
y la acumulación de energía: las prácticas despiertan a la diosa Kundalini ?la
fuente de energía vital y divina? que duerme enroscada en la base de la columna
vertebral. A cada uno de los chakras corresponde un número de pétalos de loto,
un elemento material, una letra del alfabeto sánscrito, una divinidad del panteón
hindú. Ordenados de abajo hacia arriba, estos son los siete chakras
principales: muladhara (coxis), svadhishthana (genitales), manipura (plexo
solar), anahata (corazón), vishuddha (garganta), ajna (centro de la
frente), sahasrara (coronilla). |