En
esta tercera edición, que mantiene intactos los
valores originales de la obra, Gillespie
introduce un nuevo prólogo de gran actualidad,
en el que traza vínculos y analogías
controversiales entre los Montoneros y el
movimiento piquetero nacido en 2001, que vivió
su apogeo bajo la administración kirchnerista.
En momentos en que se practica desde la Casa
Rosada el marketing setentista y mientras muchos
de aquellos militantes de la izquierda peronista
se han convertido en funcionarios del
oficialismo democrático, es oportuno recordar
las palabras finales del nuevo prólogo de
Gillespie: "Las condenas morales de la violencia
mantienen su vigencia, pero no pueden sustituir
al análisis histórico que busca entender lo
ocurrido"